miércoles, 17 de diciembre de 2008

Elizabeth Báthory: la condesa sangrienta

Cuenta la leyenda que en el siglo XVII una mujer mataba a sus doncellas para beber su sangre y así no envejecer nunca. Esa mujer se llamaba Elizabeth Báthory y era condesa. (1560-1614) Todo comenzó una mañana cuando Elizabeth estaba paseando por el pueblo. Allí vio a una anciana y no pudo evitar burlarse de ella. La anciana respondió a sus burlas echándole una maldición diciéndole que ella llegaría a ser pronto a vieja también. Por aquella época Elizabeth rozaba la cuarentena, así que una mujer con casi cuarenta años se acercaba vertiginosamente a la vejez.

Viuda, rica y sin ejercito que la protegiera, Elizabeth se sentía más indefensa y sola que nunca. El único apoyo que tenía eran sus fieles amigas brujas, las cuales la aconsejaban en las decisiones que tomaba la condesa.

El roce de la sangre
Un día, una sirvienta le estaba cepillando el pelo. Todo iba con normalidad hasta que la doncella le pegó un tirón de pelos. Elizabeth sin ningún reparó le propinó un fuerte golpe en la cara destrozándole la nariz. Debido al golpe, y por lo cerca que se encontraban las dos, la sangre de la doncella salpicó la mano de Elizabeth. La condesa creyó ver como la gota de sangre que había rozado su mano había hecho desaparecer las arrugas que tenía en ella. Elizabeth creyó estupefacta que había encontrado el elixir de la eterna juventud.

Comienzan las muertes
No tuvo tiempo la doncella de recuperarse del fuerte golpe que tenía en la cara, pues horas después, tras haber consultado Elizabeth con sus amigas las brujas, la degollaron para llenar una bañera con su sangre. La condesa se bañó durante un largo tiempo en la sangre de la joven, y se dice también, que bebió de ella, para así conservar su juventud.
Por desgracia, la muerte de esta chica no fue la última, pues según la historia, más de medio centenar de mujeres murieron en extrañas circunstancias.

El error de Elizabeth
Finalmente, la condensa fue descubierta porque, al no haber ya mujeres plebeyas que no hubiera asesinado, decidió matar a jóvenes de la aristocracia. Este fue su gran error, pues las familias de las jóvenes comenzaron a investigar lo que podía haber ocurrido. Todo se descubrió el 30 de diciembre de 1610 cuando un guardia de György Thurzó (primo y enemigo de Elizabeth) llegó al castillo de la condesa y descubrió los cadáveres de las jóvenes desparramados por el suelo del edificio.

El final de la condesa sangrienta
Todos los que participaron en los horribles asesinatos fueron juzgados y condenados a muerte, salvo Elizabeth. La condesa se libro de la condena a muerte por su título nobiliario. Sin embargo, no pudo huir del todo de la justicia, pues fue recluida durante cuatro años en una sala sin luz hasta que murió.

Realidad o leyenda
La vida de Elizabeth y la historia sobre sus asesinatos, tiene amplias lagunas, ya que ni sus míticos diarios, donde se dice, que detallaba con minuciosidad cada uno de sus crímenes; ni su retrato original, han sido encontrados. Los únicos datos que se tiene de Elizabeth Báthory son los Archivos Nacionales de Hungría donde se conservan abundante documentación sobre la condesa, especialmente cartas personales y actas del juicio. Por esta razón, no se puede afirmar, ni negar, que Elizabeth Báthory fuera una asesina en serie. Tal vez, porque nunca podremos saber si será verdad, la historia de Elizabeth Báthory ha tenido tanta fama llegando a las novelas de ficción y al cine.


Si te ha gustado esta historia y te gustaría saber más sobre Elizabeth Báthory puedes consultar estas fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Condesa_Sangrienta
http://www.crepusculo-es.com/contenidocrep/Erzsebet_Bathory.htm
http://www.neoteo.com/leyendas-vlad-dracula-y-elizabeth-bathory.neo
http://www.isabelmonzon.com.ar/condesa.htm
Y si te ha gustado la figurita de Elizabeth Báthory bañandose en sangre, puedes comprarla haciendo click aquí.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Quién era Zodiac?


“Zodiac al habla”. Ésta es la frase que encabezaban todas las cartas del asesino en serie más buscado de la historia, después de Jack el Destripador. Se conocen hasta seis asesinatos probados, aunque la cifra se elevaría a treinta y siete, según las cartas que envió Zodiac a los periódicos. La mayoría de sus víctimas eran estudiantes y casi todas ellas eran mujeres jóvenes. Sus asesinatos se producían dentro del coche de la víctima o cerca de él, y por lo general, los cadáveres eran encontrados cerca del agua. Todos sus asesinatos se produjeron en fines de semana o en vacaciones, y en lugares donde la jurisdicción era confusa. Nunca empleaba la misma arma para cometer sus crímenes. Se cree que mataba porque era su forma de conseguir placer sexual.

Pero, ¿Quién era Zodiac? El libro Zodiac. El asesino del zodíaco de Robert Graysmith, un dibujante de la tira cómica del periódico de The San Francisco Chronicle, relata en primera persona como vivió el proceso de investigación que tuvo en vilo a toda la policía de California. Un caso que todavía sigue abierto, pues todavía no se ha encontrado al asesino. Se compararon la caligrafía de las cartas enviadas por Zodiac con las de los principales sospechosos, pero no había un grado de similitud que descartara a ninguno. También se intentó descifrar los numerosos mensajes en clave que Zodiac enviaba junto con sus cartas manuscritas, pero no ayudó para conocer su identidad. Solo se encontró una huella dactilar, pero ésta no correspondía a ninguno de los sospechosos. La policía trazó un perfil del asesino y éste era el de un hombre blanco, de unos 30 o 35 años, fornido y con barriga prominente. Los conocimientos que debía de tener el asesino eran bastante amplios como: la meteorología, criptografía, artefactos explosivos, cine, química… Y un aspecto importante, debía de ser ambidiestro.

Robert Graysmith intenta con un lenguaje sencillo y muy directo, reconstruir la realidad que vivieron las víctimas de Zodiac: “Sin previo aviso, la luz cegadora volvió a abatirse sobre los ojos de Mike. El desconocido era invisible. Mike oyó el chasquido de metal en el marco de la ventana, vio un estallido de luz en la boca de la pistola y el humo caliente que salía. El estruendo del disparo le dejó sordo. La bala le golpeó, muy caliente, y Mike sintió que le salía sangre.”

Cada palabra que escribe Graysmith es una pincelada perfecta del dibujo de un escenario, de una situación o de un personaje, que van cobrando vida en la mente del lector. Aunque a veces utiliza palabras un tanto técnicas, lo hace con el objetivo de dar realidad y dinamismo a la novela: “En las autopsias se practica una incisión en forma de Y en el pecho y en el abdomen. Se extrae una porción triangular de la caja torácica. Cuando se ha examinado la garganta y el cuello, el forense saca el corazón y los pulmones, ligando los vasos sanguíneos más grandes.”

Zodiac. El asesino del zodíaco es un libro que contiene todas las cartas originales enviadas por Zodiac, algunas de ellas nunca publicadas hasta ahora. También incluye los dibujos robots realizados por la policía, las postales de amenaza, los dibujos de artefactos bomba dibujados por el asesino, y algunos mapas ilustrativos que se prevé que siguió Zodiac para cometer sus asesinatos.


Zodiac. El asesino del zodíaco es una novela que deja las puertas abiertas a la pregunta ¿quién era Zodiac? Sin embargo, hacía el final del libro, se nombra en varias ocasiones a dos sospechosos que podrían ser el famoso asesino en serie. Sólo el lector después de leer el libro, logrará hacerse una idea de quién de los dos podría ser el verdadero Zodiac.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Amantea, David F. Cantero

Y sigo buscándote sin reconocer que te busco, aunque ya no existas, como buscaba viajar a la luna en la más infantil de mis fantasías. Quiero escuchar tu voz al otro lado, pero no tengo teléfono, ni palabras con que responder si lo tuviera. Cualquier párrafo de este libro hubiera sido excelente para dar comienzo a esta reseña. Amantea es la primera obra de David F. Cantero, un periodista, pintor y escritor. Actualmente es uno de los presentadores de TVE. Cantero plasma con delicados adjetivos los sentimientos más ocultos del amor más puro y verdadero.

Amantea
es una obra de amor en la que su protagonista Víctor, pierde al amor de su vida. El libro gira entorno a los sentimientos de este hombre que se encuentra hundido en la desesperación por saber donde está su esposa, si está viva o está muerta; como de la noche a la mañana pasa de ser un hombre feliz y enamorado a un hombre triste y desesperado. Poco a poco va desentrañando cual fue su pasado y el inesperado futuro que le espera. Cada palabra, cada frase están tan meticulosamente empleados que producen música a quien lo lee: Quedan las orillas húmedas, los charcos como espejos sucios, empañados, que reflejan las calles que recorrimos juntos, que amamos juntos. Tiene tan belleza léxica que nada tiene que envidiar a la mejor de las poesías.


Este libro no solo habla del amor entre un hombre y una mujer, sino también del amor de la amistad entre dos hombres, un amor casi paternal: Cuando Diego regresó, yo estaba medio dormido en su incomodísimo sofá. Entró sigilosamente y me arropó (…) Me miraba sonriendo con afección, casi con ternura (…). Amantea es el mejor ejemplo de que hasta los sentimientos más difíciles de explicar pueden ser plasmados sobre una hoja de papel, una hoja que sin duda se ha convertido en un gran libro.

sábado, 24 de noviembre de 2007

HANNIBAL EL ORIGEN DEL MAL

Si tuviera que escoger una palabra que definiera este libro, elegiría la de “fascinante”. Es un libro en el que el autor Thomas Harris plasma con las palabras exactas, ni una más, ni una menos, la historia de este personaje tan famoso como es Hannibal que ha sido llevado hasta la gran pantalla. Se remonta hasta los orígenes más ocultos de la época de los nazis para descifrar al lector como se ha creado una mente tan psicópata, pero a la vez asombrosamente inteligente y calculadora. En sesenta capítulos y no más de tres páginas cada uno, relata la historia de un verdadero asesino en serie. El suspense y la intriga quedan latentes durante toda la obra. Con un lenguaje ágil y sencillo hace que el lector se meta literalmente en el drama: “Se oyó un crujido seco y la salpicadura de una arteria latiente. La cabeza de Dortlich siguió atada a la soga en su recorrido de unos seis metros y quedó mirando al cielo”

En este libro se puede ver a un pequeño e inocente Hannibal, un niño que irá progresivamente cambiando. El dolor, la frustración de no haber podido salvar a su hermana de esos carnívoros que se la comieron cuando aún estaba viva, harán que se convierta en un monstruo: “El chico no reacciona con nada – dijo el experto -. Es un huérfano aturdido por la guerra, tiene un grado monstruoso de autocontro"

Este libro poco tiene que ver con la película que hace unos meses se encontraba en los cines, ya que rompe la línea del tiempo, se eliminan muchos personajes que en mi opinión son fundamentales para entender la obra, y el argumento es tan reducido y resumido que carece de interés.

Si queréis un buen libro para estas navidades yo os animo a que leáis "Hannibal el origen del mal". No os decepcionará.